Putos breves

ficción jedionda

jediondo

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Putos breves / aleatorio

Putos breves / aleatorio

putosbreves:

Yo soy cuatro habitaciones simultáneas. Residimos en el cuerpo del unificado en la multiplicidad de todos sus “yo” que creyó tener. Sos vos. Esto ya lo sabés pero sólo ahora sabés que no es posible creer semejante dispersión. Yo soy la comunión entre tu afuera y tu adentro, soy la ajena distancia, también, entre tu intimidad y tu externa propiedad. Yo, que soy cuatro, ahora, habito obedeciendo. 

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Yo soy cuatro habitaciones simultáneas. Residimos en el cuerpo del unificado en la multiplicidad de todos sus “yo” que creyó tener. Sos vos. Esto ya lo sabés pero sólo ahora sabés que no es posible creer semejante dispersión. Yo soy la comunión entre tu afuera y tu adentro, soy la ajena distancia, también, entre tu intimidad y tu externa propiedad. Yo, que soy cuatro, ahora, habito obedeciendo. 

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Controlar la violencia virtual. Pensar que el trabajo no está hecho pero no por eso todo se acabó. Dejarles la puesta en escena a otros, sólo entregar palabras. Bocas siempre habrá. Recuperar la claridad de la sensación matinal. Crujir como haciendo música. Los gobiernos quieren ruido y algunos necesitan un índice que les señale el cielo. Arriba no hay nada que sepamos cierto, pero hay que llegar solitos, sin el dedo de los otros. Imponer debates sobre lo anal. Destornillar pupilas. Estar amanecido de vez en cuando. No abusar cuando esa definición aparece. Tratar. Tratar de amontonar lo que se entiende. Las ligaduras emocionales pueden ser cortas. Labrar esa definición. Mi amuleto ni te protege ni te cura a vos. Subrayar libros. Ondular el cuerpo ante lo que se perdió y ante lo que quiso ser perdido. Saber que uno quiso perder cosas. Hay personas que son cosas con el paso del tiempo. Entreabrir los ojos si al otro se le nota mucho el callo. El enano muere enano. Algunos necesitan un instructor para hacer un tótem y más de uno sabe cuál fue su error. Un error podría supurar hasta curarse siempre y cuando el espejo no sea sólo para verse más flaco. Mascullar saludos. Aullar de ganas y no de improviso. Hacer todo menos indicativo. Dilatar las paredes. Dejar de decir “en fin” y no obturar la puerta del templo. Escribir no es hacer teatro. El teatro te come. La escritura son velitas encendidas. Despertarse y estar ahí, sin chorrear aceite, sin esperar nada más que la claridad del sol a las 9, aunque sean las 13. Ser mis brazos e intentar ser los tuyos. 

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Controlar la violencia virtual. Pensar que el trabajo no está hecho pero no por eso todo se acabó. Dejarles la puesta en escena a otros, sólo entregar palabras. Bocas siempre habrá. Recuperar la claridad de la sensación matinal. Crujir como haciendo música. Los gobiernos quieren ruido y algunos necesitan un índice que les señale el cielo. Arriba no hay nada que sepamos cierto, pero hay que llegar solitos, sin el dedo de los otros. Imponer debates sobre lo anal. Destornillar pupilas. Estar amanecido de vez en cuando. No abusar cuando esa definición aparece. Tratar. Tratar de amontonar lo que se entiende. Las ligaduras emocionales pueden ser cortas. Labrar esa definición. Mi amuleto ni te protege ni te cura a vos. Subrayar libros. Ondular el cuerpo ante lo que se perdió y ante lo que quiso ser perdido. Saber que uno quiso perder cosas. Hay personas que son cosas con el paso del tiempo. Entreabrir los ojos si al otro se le nota mucho el callo. El enano muere enano. Algunos necesitan un instructor para hacer un tótem y más de uno sabe cuál fue su error. Un error podría supurar hasta curarse siempre y cuando el espejo no sea sólo para verse más flaco. Mascullar saludos. Aullar de ganas y no de improviso. Hacer todo menos indicativo. Dilatar las paredes. Dejar de decir “en fin” y no obturar la puerta del templo. Escribir no es hacer teatro. El teatro te come. La escritura son velitas encendidas. Despertarse y estar ahí, sin chorrear aceite, sin esperar nada más que la claridad del sol a las 9, aunque sean las 13. Ser mis brazos e intentar ser los tuyos. 

Putos breves / http://www.fotolog.com/jediondo/45802247/
"¿Qué detenida fe de consciencia puede determinar qué cosa es la que se abre y se cierra cuando se excreta la personalidad como aquella que fue definida y entregada como tal desde otros hacia uno, que ahora se embiste sin presente y aplicándose de manera rigurosa todo “eso” que suda, ahora, tan posible como contenida, dentro de uno?"

"¿Qué detenida fe de consciencia puede determinar qué cosa es la que se abre y se cierra cuando se excreta la personalidad como aquella que fue definida y entregada como tal desde otros hacia uno, que ahora se embiste sin presente y aplicándose de manera rigurosa todo “eso” que suda, ahora, tan posible como contenida, dentro de uno?"

Controlar la violencia virtual. Pensar que el trabajo no está hecho pero no por eso todo se acabó. Dejarles la puesta en escena a otros, sólo entregar palabras. Bocas siempre habrá. Recuperar la claridad de la sensación matinal. Crujir como haciendo música. Los gobiernos quieren ruido y algunos necesitan un índice que les señale el cielo. Arriba no hay nada que sepamos cierto, pero hay que llegar solitos, sin el dedo de los otros. Imponer debates sobre lo anal. Destornillar pupilas. Estar amanecido de vez en cuando. No abusar cuando esa definición aparece. Tratar. Tratar de amontonar lo que se entiende. Las ligaduras emocionales pueden ser cortas. Labrar esa definición. Mi amuleto ni te protege ni te cura a vos. Subrayar libros. Ondular el cuerpo ante lo que se perdió y ante lo que quiso ser perdido. Saber que uno quiso perder cosas. Hay personas que son cosas con el paso del tiempo. Entreabrir los ojos si al otro se le nota mucho el callo. El enano muere enano. Algunos necesitan un instructor para hacer un tótem y más de uno sabe cuál fue su error. Un error podría supurar hasta curarse siempre y cuando el espejo no sea sólo para verse más flaco. Mascullar saludos. Aullar de ganas y no de improviso. Hacer todo menos indicativo. Dilatar las paredes. Dejar de decir “en fin” y no obturar la puerta del templo. Escribir no es hacer teatro. El teatro te come. La escritura son velitas encendidas. Despertarse y estar ahí, sin chorrear aceite, sin esperar nada más que la claridad del sol a las 9, aunque sean las 13. Ser mis brazos e intentar ser los tuyos. 

Controlar la violencia virtual. Pensar que el trabajo no está hecho pero no por eso todo se acabó. Dejarles la puesta en escena a otros, sólo entregar palabras. Bocas siempre habrá. Recuperar la claridad de la sensación matinal. Crujir como haciendo música. Los gobiernos quieren ruido y algunos necesitan un índice que les señale el cielo. Arriba no hay nada que sepamos cierto, pero hay que llegar solitos, sin el dedo de los otros. Imponer debates sobre lo anal. Destornillar pupilas. Estar amanecido de vez en cuando. No abusar cuando esa definición aparece. Tratar. Tratar de amontonar lo que se entiende. Las ligaduras emocionales pueden ser cortas. Labrar esa definición. Mi amuleto ni te protege ni te cura a vos. Subrayar libros. Ondular el cuerpo ante lo que se perdió y ante lo que quiso ser perdido. Saber que uno quiso perder cosas. Hay personas que son cosas con el paso del tiempo. Entreabrir los ojos si al otro se le nota mucho el callo. El enano muere enano. Algunos necesitan un instructor para hacer un tótem y más de uno sabe cuál fue su error. Un error podría supurar hasta curarse siempre y cuando el espejo no sea sólo para verse más flaco. Mascullar saludos. Aullar de ganas y no de improviso. Hacer todo menos indicativo. Dilatar las paredes. Dejar de decir “en fin” y no obturar la puerta del templo. Escribir no es hacer teatro. El teatro te come. La escritura son velitas encendidas. Despertarse y estar ahí, sin chorrear aceite, sin esperar nada más que la claridad del sol a las 9, aunque sean las 13. Ser mis brazos e intentar ser los tuyos. 




Es un comentario al paso que de entrada no viene al caso significar su procedencia, pero en uno de los capítulos de una serie animada que allá, en los noventa del siglo que pasó, la daban por el otrora free HBO. The critic se llamaba, y en un capítulo en cuestión el gordito se enamora o hace que se enamora de una pobre chica madre soltera quien en un momento, después el gordito de visitar varias veces su departamento, le pregunta qué hace ella, a qué se dedica además de trabajar y cuidar de su hijo. “Pinto”, le dice ella y le señala la pared que está junto al gordito donde había una reproducción exacta de un enorme cuadro de Miguel Ángel, hermoso como ninguno. Ahí, el gordito se pregunta: “¿Cómo puede ser que siempre se me están pasando estas cosas?”.
Es un comentario al paso que de entrada no viene al caso significar su procedencia, pero en uno de los capítulos de una serie animada que allá, en los noventa del siglo que pasó, la daban por el otrora free HBO. The critic se llamaba, y en un capítulo en cuestión el gordito se enamora o hace que se enamora de una pobre chica madre soltera quien en un momento, después el gordito de visitar varias veces su departamento, le pregunta qué hace ella, a qué se dedica además de trabajar y cuidar de su hijo. “Pinto”, le dice ella y le señala la pared que está junto al gordito donde había una reproducción exacta de un enorme cuadro de Miguel Ángel, hermoso como ninguno. Ahí, el gordito se pregunta: “¿Cómo puede ser que siempre se me están pasando estas cosas?”.
Lo vi levantarse y lo vi irse y lo vi, ya en el baño, frente al espejo, sonarse para afuera la nariz con presión, haciendo estampar el agua parda en la pileta. Lo vi hurgarse ambas fosas con el dedo índice izquierdo, lo vi volver. Puso una canción preciosa. Dije quererlo. No sé si me escuchó.

Lo vi levantarse y lo vi irse y lo vi, ya en el baño, frente al espejo, sonarse para afuera la nariz con presión, haciendo estampar el agua parda en la pileta. Lo vi hurgarse ambas fosas con el dedo índice izquierdo, lo vi volver. Puso una canción preciosa. Dije quererlo. No sé si me escuchó.

Igual a Elsa Berenguer en “Nueve reinas”, la señora, viuda ella, dueña de una joyería sobre la calle Maipú de la ciudad de Rosario, que en realidad el rubro encubre, igual que otros rubros lo hacían con los negocios de su padre, tío y abuelo, de apellido, por supuesto, judío, es la propietaria del departamento que desde hace más de 20 años alquila el viejo puto escritor, quien contó que Horacito no recordaba, contó, qué cosa le decía de Perón cuando escuchó de la señora que Leandro N. Alem se había suicidado y que si eso ya no era, o no daba, contó, indicio de la maldición, entonces, contó el viejo puto escritor que le escuchó, en reunión, decir a la señora, que alguien le explicase a ella el porqué de las reuniones en el Paraje Tres bocas y, sobre todo, como decía Manucho, por qué nadie mira más allá de las islas. Luego, ya borracho, el viejo puto escritor contó lo de la pija de Firmenich. Y de la cosa esa de Galimberti, por supuesto. Ah, por cierto, me acordé: Fijate lo que hizo Marisa Carreras. Nada muy. Luppi la viene cagando desde hace rato. Pero qué actor.

Igual a Elsa Berenguer en “Nueve reinas”, la señora, viuda ella, dueña de una joyería sobre la calle Maipú de la ciudad de Rosario, que en realidad el rubro encubre, igual que otros rubros lo hacían con los negocios de su padre, tío y abuelo, de apellido, por supuesto, judío, es la propietaria del departamento que desde hace más de 20 años alquila el viejo puto escritor, quien contó que Horacito no recordaba, contó, qué cosa le decía de Perón cuando escuchó de la señora que Leandro N. Alem se había suicidado y que si eso ya no era, o no daba, contó, indicio de la maldición, entonces, contó el viejo puto escritor que le escuchó, en reunión, decir a la señora, que alguien le explicase a ella el porqué de las reuniones en el Paraje Tres bocas y, sobre todo, como decía Manucho, por qué nadie mira más allá de las islas. Luego, ya borracho, el viejo puto escritor contó lo de la pija de Firmenich. Y de la cosa esa de Galimberti, por supuesto. Ah, por cierto, me acordé: Fijate lo que hizo Marisa Carreras. Nada muy. Luppi la viene cagando desde hace rato. Pero qué actor.

Duerme. De lo que ve, se desprende una exposición de camisas celestes del tipo colectiveros. Es abundancia, le dice. Un viento fresco viene porque sí. Pasa por su cuerpo ahora dormido. Como que abre su conciencia, digamos, pero no sus ojos. Siente el frescor, pero le resulta irrelevante, tanto como el señor de no más de cuarenta años que blande su pija fea al costado de la circunvalación, por la ruta que va hacia Santa fe, donde los chongos son más morochos y más mortales. Ahora sabe que una parte suya jamás cederá. Son porciones, partes de vislumbres que no sabe de dónde pero si quién es el iluminado, a penas, de a ratos, mientras el Rohypnol llega a la cúspide del efecto dentro de su cuerpo. Despierta medio estúpido, a las 13 horas, al mediodía. Ve que está acostado en una cama pequeña, y ajena. A su lado, muy acurrucado y envuelto en una frazada verde musgo, alguien duerme. No sabe si destaparlo y averiguar más. No sabe si echarse la culpa o aterrarse. El otro, dormido, tampoco.

Duerme. De lo que ve, se desprende una exposición de camisas celestes del tipo colectiveros. Es abundancia, le dice. Un viento fresco viene porque sí. Pasa por su cuerpo ahora dormido. Como que abre su conciencia, digamos, pero no sus ojos. Siente el frescor, pero le resulta irrelevante, tanto como el señor de no más de cuarenta años que blande su pija fea al costado de la circunvalación, por la ruta que va hacia Santa fe, donde los chongos son más morochos y más mortales. Ahora sabe que una parte suya jamás cederá. Son porciones, partes de vislumbres que no sabe de dónde pero si quién es el iluminado, a penas, de a ratos, mientras el Rohypnol llega a la cúspide del efecto dentro de su cuerpo. Despierta medio estúpido, a las 13 horas, al mediodía. Ve que está acostado en una cama pequeña, y ajena. A su lado, muy acurrucado y envuelto en una frazada verde musgo, alguien duerme. No sabe si destaparlo y averiguar más. No sabe si echarse la culpa o aterrarse. El otro, dormido, tampoco.

Las piernas de la Kodak C1505, un álbum en Flickr.Putos breves / ficción jedionda / Dejar que el culo respire un rato / http://putosbreves.blogspot.com.ar/
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Las piernas de la Kodak C1505, un álbum en Flickr.

Putos breves / ficción jedionda / Dejar que el culo respire un rato / http://putosbreves.blogspot.com.ar/
Habría demasiada oscuridad. Habría aquellos no gentiles, cerca. Habría más de una razonable pero salvaje intimidad para no ser un provechoso nosotros, antes, cuando no hallábamos ningún soporte innovando nada, así, sin más, quizás, mientras la oscuridad que habría no la habremos visto, o no la veíamos para serte franco. No era, entonces, necesario firmar nada para saber que te quería, y que vos, impresumible, lo hacías también. Tanto como eras, lo hacías. Lo juro, por vos. Dar fe no es ser piadoso.

Habría demasiada oscuridad. Habría aquellos no gentiles, cerca. Habría más de una razonable pero salvaje intimidad para no ser un provechoso nosotros, antes, cuando no hallábamos ningún soporte innovando nada, así, sin más, quizás, mientras la oscuridad que habría no la habremos visto, o no la veíamos para serte franco. No era, entonces, necesario firmar nada para saber que te quería, y que vos, impresumible, lo hacías también. Tanto como eras, lo hacías. Lo juro, por vos. Dar fe no es ser piadoso.


“Nada queda de ustedes aquí”, le dice una voz con el matiz sonoro de Lautaro Murúa. Joaquín Milrosas sueña. Y sigue escuchando: “Hemos sido sosegados. Sabemos poco, nosotros, de aquello. Otras naciones vendrán, como Lemuria, Macedonia, Tandil o La Plata. No habrá putos, no habrá de los otros, ni otras serán mujeres. Demasiado para no tomarnos todo, ahora,  el tiempo necesario y posible en cuanto a esto. Esto es tuyo y no de los que reparan guaridas de montones de remates”. Joaquín Milrosas sueña. Sólo lo escucha a Lautaro Murúa, pero no lo ve. Está inerte ante otra cosa. Huele, no a mierda, sino al aroma medio rancio pero tibio de los flatos cuando, gracias a la Simeticona o el Omeprazol, expulsa el ojete humano cuando cede la gastritis. Mira cómo dos perros mestizos juegan a mordisquearse como dándose cariño. Son brutos y detrás de lo mestizo que son, regurgita, aun, mira Joaquín Milrosas, está la extraña altivez del mestizo por la conservación interna de un linaje que no controla su salir. Joaquín sueña medio pesado pero acólito de una película donde todos son de clase alta y tradicional, donde a Graciela Borges le dicen Fina, donde un nene es José María, donde por entre las casadas bien se llaman, entre ellas, “viejita”, donde una se suicida en los 70 del siglo pasado y Fina lo entiende como un gesto; dónde estoy es lo primero que se dice al despertar, Joaquín Milrosas, a las 4.40 de la madrugada en la parte derecha de alguien esporádico y neutral.
 
“Nada queda de ustedes aquí”, le dice una voz con el matiz sonoro de Lautaro Murúa. Joaquín Milrosas sueña. Y sigue escuchando: “Hemos sido sosegados. Sabemos poco, nosotros, de aquello. Otras naciones vendrán, como Lemuria, Macedonia, Tandil o La Plata. No habrá putos, no habrá de los otros, ni otras serán mujeres. Demasiado para no tomarnos todo, ahora,  el tiempo necesario y posible en cuanto a esto. Esto es tuyo y no de los que reparan guaridas de montones de remates”. Joaquín Milrosas sueña. Sólo lo escucha a Lautaro Murúa, pero no lo ve. Está inerte ante otra cosa. Huele, no a mierda, sino al aroma medio rancio pero tibio de los flatos cuando, gracias a la Simeticona o el Omeprazol, expulsa el ojete humano cuando cede la gastritis. Mira cómo dos perros mestizos juegan a mordisquearse como dándose cariño. Son brutos y detrás de lo mestizo que son, regurgita, aun, mira Joaquín Milrosas, está la extraña altivez del mestizo por la conservación interna de un linaje que no controla su salir. Joaquín sueña medio pesado pero acólito de una película donde todos son de clase alta y tradicional, donde a Graciela Borges le dicen Fina, donde un nene es José María, donde por entre las casadas bien se llaman, entre ellas, “viejita”, donde una se suicida en los 70 del siglo pasado y Fina lo entiende como un gesto; dónde estoy es lo primero que se dice al despertar, Joaquín Milrosas, a las 4.40 de la madrugada en la parte derecha de alguien esporádico y neutral.

 

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