Putos breves

Lechazos que se estampaban siempre entre el costado izquierdo de su rostro y la pared de la habitación donde, según contó, los lechazos iban certeros a un poster de mediados de los años ochenta del siglo pasado, doble página en despliegue pegada con una cinta adhesiva barata, en el que podía verse a no se acordó quién de Los Parchís estaba ahí, pero parecía chico, contó, como de 13 o 14 años. Los lechazos se iban acumulando en ese poster dándole con el tiempo aureolas en rededor del nene, y éste, que sólo vestía un slip de aquella época -con toalla adelante-, enlechado parecía que tenía un aura entre grisácea y negra. Eran hongos de la pared, del papel y de los lechazos que, antes de dar contra el Parchís, muchos de esos lechazos los recibió en su rostro, poseído dijo estar ahí, en ese momento del impacto de los lechazos que por 3 semanas le propinó un albañil de origen chaqueño, en la habitación de Joaquín Milrosas, que 10 años por entonces tenía, y el albañil, 37, contó, o 27 años también dijo que podría haber sido la edad del chaqueño que por 3 semanas construyó la medianera de la casa de la familia Milrosas.