Putos breves

ficción jedionda

Te llama por teléfono a las 3.30 de la madrugada y te dice “tuve un recuerdo tuyo”. No sabés si eso es aquello que deseaste en marzo como posible (que se volviese audible otra vez su voz), o si los niveles de la realidad, a esa hora, conjuran transhumanidades y lo subyacente de la cuestión otorga pocas posibilidades a las manifestaciones, digamos, crueles y reales de ser despertado. O sea -te das cuenta ahí nomás- no era para vos ése llamado y la voz tampoco era la tuya. El recuerdo tuyo de la voz es un viaje que te recordó hiciste a la cueva de los Tayos, en España, antes de explotar Atocha. Cortás vos antes de que la voz termine su relato del recuerdo tuyo. Te levantás idiotamente ansioso. Abrís el diario del domingo pasado. Es Perfil. En tu horóscopo leés: La forma en que habremos de proceder sabremos. Lo que no hay que hacer y cómo proceder con esa forma sin que la duda adopte, como preguntas sin género, la portación de la vigilancia de nuestra vigilia. Y la de los demás. De no ser posible concretar más o menos un sistema propio de lógica.
Te llama por teléfono a las 3.30 de la madrugada y te dice “tuve un recuerdo tuyo”. No sabés si eso es aquello que deseaste en marzo como posible (que se volviese audible otra vez su voz), o si los niveles de la realidad, a esa hora, conjuran transhumanidades y lo subyacente de la cuestión otorga pocas posibilidades a las manifestaciones, digamos, crueles y reales de ser despertado. O sea -te das cuenta ahí nomás- no era para vos ése llamado y la voz tampoco era la tuya. El recuerdo tuyo de la voz es un viaje que te recordó hiciste a la cueva de los Tayos, en España, antes de explotar Atocha. Cortás vos antes de que la voz termine su relato del recuerdo tuyo. Te levantás idiotamente ansioso. Abrís el diario del domingo pasado. Es Perfil. En tu horóscopo leés: La forma en que habremos de proceder sabremos. Lo que no hay que hacer y cómo proceder con esa forma sin que la duda adopte, como preguntas sin género, la portación de la vigilancia de nuestra vigilia. Y la de los demás. De no ser posible concretar más o menos un sistema propio de lógica.